¡Comprobado! Olvidar a tu ex es más difícil que dejar el cigarrillo

¿Lo ves en todos lados? Estar enamorado te vuelve adicto a la persona amada, por eso separarte puede ser un proceso muy difícil. Los estudios científicos demuestran que que las rupturas sentimentales provocan efectos similares a los que se producen cuando se abandona una droga.

Si al comienzo de la relación sentías mariposas en la panza y la felicidad te llenaba de alegría, ahora todo el amor se te volvió en contra. Desde que te separaste no puedes dormir, tienes el estómago cerrado, te duele el cuerpo como si hubieras jugado una pelea de boxeo y, aunque lo intentes, no puedes hablar ni pensar en otra cosa que no sea tu ex.

Definitivamente que te rompan el corazón no es algo simple de superar. La explicación es sencilla: como si fueras un adicto, estás pasando por la etapa de abstinencia. “El enamoramiento, especialmente en las fases iniciales, genera comportamientos que recuerdan mucho a las conductas observadas en las personas adictas a las drogas”, afirma Emilio Ambrosio, catedrático de Psicobiología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).

Sucede que el amor genera en nuestro cuerpo dos hormonas que están ligadas al placer, el apego y la sensación de plenitud: la dopamina y la oxitocina. Cuando tu ex te dice que ya fue y te deja de atender el teléfono, las hormonas dejan de segregarse y el cerebro reacciona a la ausencia haciendote sentir triste, ansioso, obsesionado y dolorido: los síntomas son los mismos que sufren los drogadictos cuando dejan de consumir.

“Estuve en pareja cinco años, separarme fue algo terrible”, cuenta Luciana, abogada de 26 años. “El primer mes no podía dormir más de dos horas, me la pasaba llorando y no tenía ganas de hacer nada. Mis amigas me insistían para que saliera a despejarme pero ni eso podía. Mi único tema de conversación era mi ex, no entendía cómo era posible que ya no estuviéramos juntos, lo extrañaba todo el día. Lo único que me ayudó a superarlo fue el tiempo”.

Mendigar un gesto de cariño, pedir por favor que vuelva, tocarle el timbre a media noche llorando y otros actos de pérdida de amor propio son muy comunes durante los primeros tiempos post ruptura. ¿La causa? No podemos controlar nuestras emociones.

Un grupo de neurólogos de Nueva York, realizó un estudio donde se practicaron resonancias magnéticas a personas recientemente separadas para ver qué pasaba en sus cerebros cuando veían imágenes de sus ex parejas. La conclusión fue que el desamor activa regiones asociadas con el dolor físico y que la mayoría de la gente con “el corazón roto” pasa más del 85% del día pensando en su ex.

“La activación de áreas relacionadas con la adicción a la cocaína podría explicar los comportamientos obsesivos asociados a las rupturas sentimentales”, señalaron los autores en el estudio publicado en la revista Journal of Neurophysiology. “En la persona que sigue queriendo a otra se da, durante ese tiempo de carencia afectiva, de tristeza y de añoranza de la persona amada, algo similar a lo que ocurre con las personas adictas, que es un deficiente funcionamiento de la comunicación neuronal”, señaló Ambrosio.

Y la pregunta del millón: ¿Cuándo pasa la pesadilla? ¿Cuánto tiempo faltará para que dejes de pensar en tu ex, vuelvas a disfrutar de la vida y tengas ganas de salir a conocer nuevos candidatos? “El deficiente funcionamiento neuronal que provoca la ruptura vuelve a la normalidad pasado un tiempo, que es variable según la persona que ha sufrido el desamor”, admite Ambrosio.

O sea, depende de cada uno, pero se estima que alrededor de tres meses. Por suerte el cerebro tiene una gran capacidad de adaptación y, aunque ahora te parezca imposible, pronto vas a ser el de antes. Como dice el refrán: no hay mal que dure cien años.

Con información de: Rumbos Digital

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