Violó a dos niñas durante cinco años: argumentó que lo hacía "sonámbulo"

Guillermo Russo, un reconocido ingeniero de Neuquén, argumentó que sufre de sonambulismo como eventual atenuante a la violación de dos niñas, informa este lunes el diario Clarín.

El juzgado penal no le creyó y lo consideró responsable directo del abuso sexual de las menores, que entonces tenían 9 y 11 años.

El hombre estaba a punto de reconciliarse con la madre de las víctimas, cuando la hija mayor decidió contar lo que sucedió durante cinco años sin que nadie se percatara.

La condena podría ir de 8 a 40 años de prisión efectiva, La sentencia se conocerá en la próxima audiencia, ya que a la primera Russo no concurrií.

Por orden de la jueza de Garantías Carolina Alvarez, tuvo que entregar su pasaporte.

Además, debe reportarse cada semana en la sede del Ministerio Público del partido de San Martín, al norte del Conurbano, donde vive actualmente, para confirmar que no se ha fugado.

El juicio llegó hasta 2015, pese a que la confesión de las niñas data de 2009. En un asado familiar, la niña ingestó a los comensales con la historia en común con Russo. La chica tenía ya 14 años. Lo hizo porque sabía que su madre estaba a punto de reanudar relaciones con él.

Durante el juicio, el ingeniero utilizó el insólito argumento de que las violaciones se daban en estado de sonambulismo, es decir que no era consciente de lo que hacía su cuerpo.

Cada vez que la mujer se ausentaba de noche por trabajo, en una ciudad vecina, Russo subía sonámbulo las escaleras y sometía a las niñas.

Un psiquiatra consultado por la justicia descartó que esto fuera cierto.El profesional indicó que no era posible calificar este tipo de conducta, con el recorrido que hacía y los reiterados abusos, en estado de inconsciencia.

Un perito forense, además, confirmó las declaraciones de las menores que, subrayó, resultaron coherentes en su estructura narrativa y secuencia lógica.

El juez Fernando Zvilling, de la Cámara Criminal Segunda de Neuquén, leyó el fallo de culpabilidad en ausencia del acusado.

El tribunal -integrado por Zvilling, Mauricio Zabala y Martín Marcovesky- decidió por unanimidad la culpabilidad de Russo, que permanece en libertad a la espera de que se le dicte la sentencia definitiva.

El ingeniero agrónomo tiene siete hijos y es ampliamente conocido en el Alto Valle de Neuquén y Río Negro.

Es un especialista y disertante en fruticultura, gerente de empresas y ha sido coordinador del Programa Regional de lucha contra la carpocapsa (polilla del manzano).

Andrea Lupori, de la Multisectorial Mujeres de Cipolletti, acotó: "Es un peligro para toda la sociedad, niñas y niños que este hombre esté suelto. Tiene todos los recursos para fugarse y nada que perder acá".

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