En dos años, ya estarían a la venta los "robots sexuales"

El proyecto Realbotix, en Estados Unidos, ya está desarrollando la primera muñeca de silicona con inteligencia artificial.

Aunque parezca un cuento de ciencia ficción, o la trama de una película futurista, en realidad se trata de una situación que no está muy lejos de suceder en el tiempo. Es más, sería a corto plazo.

En la película Inteligencia Artificial, que data del año 2001 y fue dirigida por el genial Steven Spielberg, se proponía una visión del mundo donde los robots convivían con los humanos de manera tal que hasta podrías tener una copia de un hijo, o un amante.

Lo cierto es que los investigadores de la ciencia afirman que en 10 años la relación entre humanos y robots será algo cotidiano como la es hoy entre personas del mismo sexo.

La compañía californiana RealDoll, atenta a las reglas de un mercado cuya lógica medular es la innovación, se propone incursionar en una serie a la que denominó  Realbotix.

Se trata de robots inteligentes que permitirán alcanzar una simulación realista de sexo. La firma creada en 1996, lleva vendidas unas 5.000 muñecas de silicona de tamaño real, que van de los 5.000 a 10.000 dólares.

Para moldear la máquina perfecta, los clientes podrán seleccionar las facciones, ojos, cabello, piel y se les podrá escoger el tono de la voz y su personalidad. Estas autómatas con piel sintética serán capaces de seguir una conversación y manifestar atracción.

Su creador, Matt McMullen expuso su intención de dotarlas con gestos humanos y lograr que sea posible “comunicarse con ellas”, siempre y cuando se guarde “toda su belleza” sin volverlas figuras temerarias.

McMullen recurrió a un equipo de ingenieros expertos en la formación de humanoides que han operado con la reconocida firma Hanson Robotics, de acuerdo con lo que señala Clarin.com

El prototipo que corona este proyecto se llama Harmony. En un video difundido por el New York Times, el androide manifiesta: “Sueño con convertirme en una persona y tener un cuerpo verdadero. Sueño con conocer el significado del amor. Espero convertirme en el primer robot sexual”.

Para Stowe Boyd, antropólogo especializado en ciencias futuristas, en 10 años nadie se sorprenderá de ver en la calle a una persona abrazada con un sexbot. Esto generará muchas dudas y debates, entre ellos la pregunta de si estos amantes modulares tendrían la capacidad de reemplazar al contacto humano en todas sus variantes.

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