Un marroquí quema viva a su esposa porque no le dejaba ser polígamo

La encerró llave en su casa y prendió fuego a la vivienda sin hacer caso de sus gritos de socorro
El hombre, de 33 años, sacó antes de allí a sus tres hijos
Fue el hijo mayor, de 12 años, el que relató a la Policía que el incendio había sido intencionado

Un marroquí fue condenado a perpetuidad por el Tribunal de Primera Instancia de Tánger por haber quemado viva a su esposa que le negaba el derecho a casarse con una segunda mujer, según relata este lunes 18 de mayo de 2015 el diario ‘Ajbar al Yawm’.

El suceso se produjo el pasado 21 de enero en la localidad de Alcazarquivir, a medio camino entre Tánger y Rabat, pero los detalles se han ido conociendo posteriormente y la sentencia fue dictada el pasado jueves.

SACÓ A SUS HIJOS
El hombre, de 33 años, quemó el domicilio familiar y sacó rápidamente de allí a sus tres hijos, mientras encerraba bajo llave a su esposa, de 30 años, y desoía sus gritos de auxilio mientras la casa ardía.

Fue el hijo mayor, de 12 años, el que relató a la policía que el incendio había sido intencionado.

Posteriormente, los familiares de uno y otro explicaron que el hombre aspiraba a casarse con una segunda mujer, algo que la ley permite siempre que la primera dé su consentimiento expreso, pero en este caso la esposa se negó tajantemente.

El hombre trató primero de pedir el divorcio, pero renunció a su empeño, disuadido ante los costos económicos que iba a suponerle, y comenzó entonces un historial de malos tratos con los que supuestamente empujaba a la mujer a pedir ella el divorcio (lo que la privaría de una gran parte de derechos económicos por ser ella la iniciadora del proceso).

FENÓMENO RESIDUAL
La poligamia es un fenómeno casi residual en Marruecos, y afecta a menos del 0,3 % de matrimonios, pero últimamente ha estado en el centro de la polémica al conocerse que dos ministros islamistas del gobierno de Abdelilah Benkirán son bígamos y ponerse así de manifiesto que hay en la población sectores que se aferran a este «derecho coránico».

Fuente: Periodista Digital

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