Según una sexóloga, la longitud del pene poco tiene que ver con el placer que sientan los integrantes de la pareja. Pocos saben que lo que se denomina "el tallo" del pene es su "parte más importante". El dato finalizaría con años de polémica acerca de la importancia del tamaño del miembro masculino.Pilar Cristóbal explicó que "la longitud (del pene) da igual, ya que la vagina sólo tiene sensibilidad en su tercio exterior, es decir, el equivalente a unos cuatro centímetros". Sin embargo, aclaró la profesional, en ese mismo lugar "se percibe perfectamente el grosor".
"No hay medida ni volumen que supere la fuerza de la imaginación, el poder del deseo y los niveles de ceguera que nos proporciona la excitación", consideró Cristóbal y declaró: "El tallo tiene tres cavidades eréctiles formadas por un tejido esponjoso similar al de los pulmones, que se llenan de sangre y son los responsable del aumento del tamaño del pene".
Así es que -según destacó la profesional- "la parte más sensible es la que lo une al resto del cuerpo".
NO QUIEREN NI COJER Teresita Ferrari*
Los hombres están muy afeminados. Cuidan más su tiempo, su cabello, su piel y, por sobre todas las cosas, se apropiaron de un recurso que históricamente les funcionó muy bien a las mujeres (de hecho, muchas se hicieron millonarias gracias a él): el de calentar braguetas, el de jugar al “te toco pero no me toques”.
Ahora los tipos no quieren ni coger, porque el sexo entre el hombre y la mujer se transformó en una enorme competencia: él la quiere tener grandísima y ella quiere estar putísima. Como ellos pierden siempre esa batalla, simplemente decidieron retirarse. Incluso me atrevo a decir que no existe hombre que en algún momento del día no evalúe la posibilidad de estar con otro hombre.
El mundo gay tiene un marketing de fábula: se supone que hay un encuentro, una llamarada y ya está; después del coito no hay reclamos. Las mujeres, en cambio, somos como el sindicalismo argentino: vivimos del apriete.
Cuando los varones huyen de todo esto (competencia y complejidad), nosotras quedamos sorprendidas. No sabemos si criticarlos o entenderlos. Quizás lo mejor sea adaptarnos y ver qué hacemos en el futuro, porque viene negro.

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