Cinco tips para que goces tu sexualidad
Gústate a ti, para gustar a los demás. Deja de lado el mito de que a los hombres sólo les interesan las mujeres exuberantes, atractivas o estilo “top model” y que no se fijan en aquellas que no cumplen ciertos requisitos de belleza, como los famosos “90-60-90”. Si eliminas los prejuicios respecto de ti misma, y comienzas a quererte y gustarte, harás que tu pareja y los demás te acepten y sientan atraídos por ti, tal y como eres.
Mejora tu imagen. El aspecto físico no es la única manera de atraer a un hombre, pero si tú haces algo por mejorarlo ¡tu lucecita interior tendrá más posibilidades de brillar!. Una buena salud, figura e imagen nunca están de más, y ayuda a mejorar la autoestima sexual. Sigue una dieta saludable, haz ejercicio físico y cómprate ropa y maquillaje adecuados, y aprenda a ver las facetas positivas de su anatomía en lugar de las menos agraciadas.
¡Temores, fuera!. Intenta que la comunicación con tu pareja en un sentido amplio: que no se limite al terreno sexual sino que también se asiente en las palabras. Expresa en cada momento lo que te apetezca hacer o que te hagan, y despreocúpate de que tu pareja te vea gorda o sin depilar. En la cama, nunca vivas tu sexualidad como una rareza, deja la vergüenza de lado y sé tú misma.
Busca la espontaneidad. Las normas rígidas y la repetición son enemigas del erotismo y la excitación. Tu sexualidad es muy amplia y personal, y la apagas si la confinas en una serie de recetas, normas o situaciones previsibles y repetidas. En vez de caer en una excesiva rigidez de hábitos que te impidan disfrutar, procura improvisar situaciones que resulten excitantes para ambos, con una buena dosis de espontaneidad e imaginación. Hacer el amor en el sofá, la cocina o la ducha o nada más llegar a casa son algunas opciones, pero ¡hay muchas más!.
Descubre lo que te gusta y dilo. Aprende a conocer tus zonas erógenas y lo que te excita más. En materia de sexualidad no hay dos mujeres iguales: lo que para una es una fuente de placer, para otra puede ser una auténtica molestia.
Tómate el tiempo necesario para auto-explorar tu cuerpo y, que es mucho más complejo que el del varón, y es un manantial de sensaciones insospechadas. Si sabes lo que te gusta y excita, podrás marcar la pauta y guiar a tu pareja en la cama y los dos disfrutarán. Y si puedes ser más franca y abierta acerca de lo que deseas en la cama, te sentirás mucho más fuerte y segura.